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Empantanados

05/09/2014

PorLBenAXXI

 

Irak muestra el camino por donde marcha Estados Unidos desde hace años. Y los resultados que obtiene.

Es un error suponer que los estrategas del Departamento de Estados enviaron al Pentágono a ganar una guerra en aquel país. La estrategia no es ganar –conocen la imposibilidad– sino guerrear. Y, apoyados en su abrumadora superioridad bélica, provocar destrucción material y social más allá de lo imaginable.

Para el imperialismo en vertiginosa declinación la victoria consiste en quebrar, desarticular y degradar al extremo la sociedad atacada. Para Washington, gobernar es devastar. Su victoria consiste en llevar al enemigo hacia atrás en la historia, más atrás del medioevo. Degradar al ser humano, además de destruir la base material de cualquier desarrollo económico futuro. Convertir al ciudadano en lobo desesperado.

Irak es el ejemplo más acabado. Pero están allí Afganistán, después Libia, el objetivo a medias logrado en Siria, ahora
Palestina y Ucrania… y las armas constantemente apuntadas contra América Latina, con foco en Venezuela.

De motor poderosísimo del desarrollo en todos los órdenes, Estados Unidos pasó a ser lo contrario: fuerza destructora y retrógrada, que empuja a la humanidad al abismo. La quema y saqueo de la Biblioteca de Bagdad, en 2003, es el símbolo estremecedor del papel actual de Estados Unidos en la historia humana.

De tal modo, cada victoria es un paso más hacia su propio empantanamiento y prólogo de inexorables derrotas. También desde ese ángulo Irak resulta revelador: Obama retorna con tropas y armas sofisticadas al país demolido porque creó un monstruo cuya amenaza va más allá de su área de acción directa. Sin drones, con una simple daga, ante las cámaras de TV de todo el mundo, un salvaje enajenado decapita a un periodista estadounidense y empuja contra el gobierno a millones de sus aterrados conciudadanos. Detalle elocuente: el verdugo es británico. La CIA calcula que 12 mil europeos integran las huestes de islamitas fanáticos actuando en oriente medio. No tienen estimaciones serias sobre la cantidad latente en Europa y Estados Unidos.

 

Ciénaga económica

Luego de un año de ocultar, mentir y tergiversar sistemáticamente respecto del curso de la economía en los tres principales centros imperiales, los organismos financieros internacionales debieron admitir lo obvio: el PIB estadounidense cayó en el primer trimestre y arrastró los ensueños de recuperación durante 2014. Después de haber sostenido todo lo contrario, el Fondo Monetario Internacional (FMI) corrigió a la baja todos sus pronósticos para este año y el próximo. Como puede esperarse, la propia corrección mantiene la tónica que obliga a realizarla: continúa ocultando, tergiversando y mintiendo. No obstante, es harto elocuente: de abril a julio el FMI pasa de una previsión del PIB mundial para 2014 del 3,7% al 3,4%. Nada, se dirá. Pero aún con sus cifras (que volverán a ser corregidas a la baja en diciembre), la dinámica es transparente: aun con la fantasiosa previsión del FMI para Estados Unidos en los tres últimos trimestres, el PIB crecería menos del 3% en 2014 y 3% en 2015.

Paralelamente, la necesidad de equilibrio exige a la Reserva Federal acabar con la “quantitave easing”, que traducido significa urgencia por aumentar la tasa de interés y, con ello, quitar combustible a la economía mundial. De lo contrario, se agrava la perspectiva de acelerar hacia un nuevo colapso financiero internacional.

Como sea, el FMI admite que la eurozona crecerá 1,1% en 2014 y 1,5% en 2015. En compensación, el Fondo corrige en alza el PIB de Japón para 2014: 1,6%. Y lo anuncia en 1,1% para el año próximo. La palabra crecimiento, en estos guarismos, es más que falaz. Con aumento del 3% la economía estadounidense está estancada. El 1% europeo y japonés equivale al rigor mortis. Interrelacionadas las tres, indica recesión en todo el mundo imperialista. La tendencia europea a la deflación anuncia, por lo demás, que la recesión vuelve a apuntar hacia una depresión: el colapso de 2008 no fue resuelto. Y las magras victorias para impedir entonces la reiteración multiplicada de 1929 han agotado ya su potencia.
Es irónico que el propio FMI ponga el contrapeso positivo en lo que llama “países emergentes y en desarrollo”, cuyo crecimiento sería del 4,6% en 2014 y de 5,2% en 2015 (ambos revisados también a la baja). A la cabeza de estos países estarían los Brics. Pero con bemoles: Rusia pasó en la corrección del FMI de 1,3% a 0,2% para este año y de 2,3% a 1% para el próximo. Brasil, se sabe, está en mengua y revisada a la baja cada mes. China, en cambio, dice el FMI, aunque reduce la inversión en vivienda, crecerá alrededor del 7,5%.
En esto reside la deriva guerrerista de Estados Unidos y sus socios. Es la crisis estructural, irreversible, del sistema capitalista.

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